certificar productos veganos

La oportunidad invisible: poner en valor lo que ya es vegano

Pasta, conservas de tomate, legumbres o aceite de oliva son, por naturaleza, 100 % vegetales. Sin embargo, comunicar explícitamente su condición vegana mediante una certificación como VEGANOK puede ofrecer una ventaja competitiva significativa en términos de posicionamiento, claridad para el consumidor y credibilidad en el mercado

El mercado global de productos veganos está en plena expansión y se estima que alcanzará un valor de 61,3 mil millones de dólares para 2028. También en Italia, la demanda de alimentos de origen vegetal crece de forma constante: en 2022, el sector alcanzó los 680,9 millones de euros, con un aumento del 9 % respecto al año anterior. Al mismo tiempo, cada vez más italianos adoptan dietas vegetarianas o veganas: casi el 10 % de la población se identifica como vegetariana o vegana (7,2 % y 2,3 %, respectivamente), una cifra que se ha cuadruplicado en la última década. Este cambio profundo en los hábitos de consumo señala la existencia de un público cada vez más amplio y consciente, que busca productos alineados con valores éticos y de salud.

En este contexto, surge una oportunidad “invisible”: muchos productos tradicionales que ya son completamente vegetales según su receta pueden destacar si se comunica claramente su adecuación para dietas veganas. Pensemos en la pasta de sémola (sin huevo), las salsas de tomate hechas solo con vegetales, las legumbres en conserva, los snacks de cereales o el aceite de oliva virgen extra. Son productos que ya son veganos “de hecho”, pero a menudo el consumidor no lo sabe por falta de una indicación clara en el etiquetado. Algunas marcas visionarias están reconociendo esta oportunidad: destacar con un sello de certificación vegana lo que antes se daba por sentado puede transformar un producto común en una opción premium y ética, diferenciándolo en los lineales. En otras palabras, se trata de hacer visible un valor oculto, conectando con las nuevas sensibilidades del consumidor contemporáneo.

Transparencia y clean label: comunicar el veganismo en la etiqueta

La tendencia del clean label — es decir, la demanda de etiquetas limpias, transparentes y comprensibles — está redefiniendo la industria alimentaria a nivel global. Los consumidores valoran a las marcas que proporcionan información clara sobre los ingredientes y procesos, sin obligarles a descifrar una lista interminable para saber si el producto se ajusta a sus necesidades. En este sentido, un símbolo vegano claramente reconocible en el envase representa un modelo de etiquetado simple y eficaz: transmite de inmediato que el producto no contiene ingredientes de origen animal y que se ha elaborado siguiendo estándares éticos definidos.

Y es que incluso los productos aparentemente 100 % vegetales pueden ocultar derivados animales inesperados. Por ejemplo, algunos zumos de fruta pueden contener leche o suero; ciertos snacks, como las patatas fritas o las palomitas, están aromatizados con derivados lácteos (mantequilla, queso en polvo); incluso frutas y verduras frescas pueden estar recubiertas con ceras de origen animal (como la cera de abejas) para darles más brillo. En otros casos, productos tradicionalmente simples como el pan o la focaccia pueden esconder ingredientes no veganos (como manteca de cerdo o grasas animales) difíciles de identificar a primera vista. Una certificación vegana fiable garantiza que nada de esto se ha usado ni en los ingredientes ni en el proceso de producción, despejando dudas y evitando sorpresas desagradables.

Por otro lado, muchos productos son veganos “sin saberlo”: lo son en su composición, pero no lo indican en el etiquetado.

certificar veganok

En estos casos, el logotipo VEGANOK se convierte en un aliado estratégico de marketing, ya que permite identificar de forma inmediata —a simple vista— aquellos productos veganos que no lo parecen. Se trata de un recurso de transparencia que transforma una característica implícita (la ausencia de ingredientes de origen animal) en un mensaje explícito. Para consumidores veganos, vegetarianos o incluso flexitarianos que reducen el consumo de carne y lácteos, un sello fiable es una guía clara hacia una compra segura y consciente. En general, los productos con certificaciones claras generan mayor confianza y se eligen con más facilidad, especialmente entre las generaciones jóvenes y comprometidas con la sostenibilidad. La confianza es clave: etiquetas honestas y certificaciones de terceros contribuyen a construir credibilidad. En una era de sobreinformación, el consumidor premia la claridad. Un logotipo puede condensar todo un sistema de valores (ingredientes 100 % vegetales, ausencia de explotación animal, producción ética), facilitando así la decisión de compra.

Una ventaja competitiva para las empresas del sector alimentario

Certificar como veganos productos que ya son vegetales no solo responde a las nuevas exigencias del consumidor, sino que también ofrece ventajas estratégicas importantes para las empresas. En un mercado cada vez más saturado, el sello VEGANOK se convierte en un factor diferenciador que puede aumentar la visibilidad de la marca y posicionar a la empresa como ética y responsable. Muchas compañías líderes en Italia ya lo han comprendido: desde Diadora hasta Riso Scotti, pasando por Winni’s y Tre Marie, son numerosas las marcas que han optado por certificar sus productos con VEGANOK, ganando credibilidad en los mercados internacionales. En otras palabras, obtener esta certificación hoy representa una ventaja competitiva para quienes quieren liderar el creciente segmento de productos veganos. La razón es sencilla: credibilidad e inmediatez. Un logotipo reconocido comunica de forma instantánea el compromiso de la empresa, y el consumidor lo percibe como un aval directo de fiabilidad “por parte de una comunidad cada vez más atenta a las decisiones éticas y sostenibles”, como destaca Sauro Martella, fundador de VEGANOK.

certificación VEGANOK

 

No se trata solo de comunicación: hay contenido detrás. Obtener la certificación VEGANOK implica pasar por controles específicos y cumplir con un reglamento exigente que garantiza la ausencia total de ingredientes de origen animal en todas las fases de producción. Esto incluye detalles técnicos que a menudo se pasan por alto: por ejemplo, no se permite el uso de coadyuvantes tecnológicos de origen animal (como clarificantes a base de gelatina en zumos o vinos). Además, la empresa debe garantizar que no realiza ni encarga pruebas en animales, ni siquiera para productos no veganos que pueda comercializar. En resumen, se trata de un estándar ético integral que abarca tanto el producto como al productor. Para el consumidor, representa una certificación de calidad basada en la ética, la transparencia y la fiabilidad. Un producto con el sello VEGANOK transmite el mensaje de que la empresa ha cuidado cada detalle para alinearse con valores específicos. Esto refuerza la confianza y la fidelización del cliente, generando una conexión que va más allá del simple acto de compra. No es casualidad que diversos estudios revelen que muchos consumidores están dispuestos a pagar un poco más por un producto con un sello vegano reconocido, incluso si sus características son similares a las de uno no certificado. En definitiva, la certificación aporta valor añadido: protege al consumidor garantizando altos estándares y recompensa a las empresas con un mejor posicionamiento y mayores oportunidades comerciales. «Trust makes the sales», como reza el lema de un conocido estudio del sector.

Estudio de casos: Riso Scotti, Petti y otros casos de éxito

En los últimos años, muchas empresas italianas, tanto grandes como medianas y pequeñas, han comenzado a certificar productos que ya eran veganos, obteniendo excelentes resultados. El caso de Riso Scotti es representativo. Líder nacional en arroz y derivados, esta histórica empresa de Pavía ha certificado con VEGANOK muchas de sus referencias 100 % vegetales: desde bebidas de arroz hasta galletas de arroz (risette), así como pastas innovadoras a base de arroz y mezclas de cereales y legumbres. Su objetivo declarado fue comunicar con transparencia la naturaleza vegetal de sus productos y los valores de sostenibilidad que siempre ha defendido. En un sector como el de los cereales, donde muchos productos ya son de por sí veganos, esta estrategia permitió a la empresa destacar, informando al consumidor consciente de que esos productos cumplen con criterios éticos precisos.

Otro caso interesante es el de las conservas de tomate, un símbolo de la gastronomía italiana. Aunque la “veganidad” de ingredientes como tomate, sal o albahaca parece evidente, algunas marcas han decidido destacarla para dar mayor valor a sus productos. El Grupo Petti, por ejemplo, certificó ya en 2015 su línea premium “Il pomodoro al centro” con VEGANOK: elaborada exclusivamente con tomate toscano y procesada a baja temperatura. Así, la empresa quiso subrayar la pureza y la calidad 100 % vegetal de sus salsas y conservas —productos genuinos, sin aditivos ni ingredientes innecesarios—, enviando al consumidor un mensaje de confianza adicional sobre la ética del proceso de producción.

Poco después, el gigante Cirio siguió sus pasos: en 2019 adaptó toda su gama de salsas y triturados de tomate a los estándares de la certificación VEGANOK. En un sector maduro y competitivo como el del tomate (más de 3.100 millones de euros de facturación en Italia), comunicar de forma clara la ausencia total de derivados animales —tanto en ingredientes como en procesos— significa alinearse con las nuevas exigencias del consumidor y aportar ese elemento extra de fiabilidad que tantas personas buscan.

No es casualidad que otros grandes nombres del sector, como Valfrutta y La Torrente, también hayan adoptado la certificación VEGANOK, así como marcas de snacks y productos saludables como Fiorentini Alimentari, o líneas bio de empresas históricas como Bionaturae de Saclà. Desde las aceitunas y encurtidos (como la veneciana Citres, certificada en 2025), hasta pastas innovadoras (la molisana Benessence ha certificado incluso una pasta enriquecida con aloe vera), la lista de casos sigue creciendo, señal clara de una tendencia transversal en todo el sector alimentario.

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También es relevante el caso del sector de aceites: la histórica empresa umbra Pietro Coricelli lanzó su línea de aceites especiales “Ethnos”, certificando cada referencia con VEGANOK. Aunque el aceite de oliva es por definición un producto vegetal, Coricelli ha optado por incorporar el sello para remarcar la naturalidad y la trazabilidad ética de estos aceites obtenidos por extracción en frío. Desde el punto de vista del marketing, esto añade valor a productos gourmet dirigidos a consumidores exigentes y comprometidos con la sostenibilidad.

En definitiva, el uso del logotipo VEGANOK en productos “vegetales por naturaleza” se está consolidando en la industria alimentaria italiana. Más de 600 empresas ya han obtenido esta certificación, que abarca más de 17.000 productos, según datos actualizados en abril de 2025. Esto demuestra hasta qué punto el símbolo vegano se ha convertido en un estándar reconocido y apreciado.

Su impacto en el comportamiento de compra es evidente: los estantes y catálogos muestran cada vez más el inconfundible logotipo verde, y los compradores del canal retail saben que contar con certificaciones éticas es clave para captar tendencias al alza (como los productos “sin”, o el interés creciente por la salud, el medioambiente y el bienestar animal). En ferias como TUTTOFOOD 2025, no es casualidad que muchas empresas hayan apostado por presentar productos con clean label y sellos bien visibles, conscientes de que estos elementos pueden marcar la diferencia en las negociaciones B2B y la apertura a nuevos mercados.

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