Hace unas semanas, Cosmoprof 2026 bajó la persiana. Cuatro días, 3.104 expositores de 68 países, más de 250.000 visitantes. Es el momento de hacer balance.
Una feria con el cartel de «sold out» que llevó a Bolonia toda la cadena mundial del beauty: compradores, fabricantes, formuladores, distribuidores, fundadores de startups y directivos de multinacionales. Y, en medio de todo esto, las empresas certificadas VEGANOK con sus stands, sus productos y un expositor de sobremesa de color morado que decía una sola cosa: estamos aquí y sabemos por qué.
El mercado que sirvió de telón de fondo a esta edición

Para entender qué dijo Cosmoprof 2026 sobre el mercado de la belleza vegana, primero hay que entender en qué industria nos movemos.
Cosmetica Italia presentó sus datos en la apertura de la feria, durante el evento «This is Bellezza»: en 2025, la facturación total de la industria cosmética italiana alcanzó los 18.000 millones de euros (+2,9%), con exportaciones de 8.600 millones de euros, casi el 50% de la facturación total, y un consumo interno de 12.800 millones de euros (+3,2%). Para 2026 se prevé una aceleración adicional del 4%. Italia se confirma como quinto exportador mundial de cosméticos, con una cuota del 5,6% del mercado global. Principales mercados de destino: Estados Unidos (1.200 millones), Francia (900 millones), Alemania (800 millones).
Una industria que crece, que exporta, que compite a escala global. Y dentro de esta industria, la cosmética con posicionamiento natural y sostenible ya valía 3.300 millones de euros en 2024, el 24,8% de todo el mercado cosmético nacional, con un crecimiento del 6,5% (fuente: Cosmetica Italia). Con el crecimiento global del sector del +2,9% en 2025, esa cifra está destinada a subir aún más. El vegano certificado es el núcleo más riguroso de este segmento, el que una etiqueta verde y una hoja en el packaging no logran replicar.
Tres cosas que, como Observatorio, hemos detectado con claridad

1. El vegano certificado ya no habita un rincón de la feria. Está en todas partes.
Cuando construimos el mapa de las empresas certificadas VEGANOK para esta edición, lo primero que llamó la atención fue la distribución. Las empresas certificadas no estaban solo en el pabellón Green & Organic. Estaban en Professional Hair, donde los peluqueros de todo el mundo acuden a elegir las líneas para sus salones. En Beauty & Spa, en Contract Manufacturing, en Cosmetics & Skincare. En casi todos los sectores de la feria.
Uno podría pensar que se trata de un detalle organizativo. En realidad, es una señal de mercado muy precisa: la certificación vegana ha dejado de ser el rasgo característico de un espacio dedicado. Quien trabaja en el canal profesional hoy tiene las mismas expectativas que quien trabaja en el retail. Quien formula para terceros se hace las mismas preguntas que quien vende directamente al consumidor final. La certificación lo atraviesa todo.
2. La demanda ha cambiado. Y con ella, el valor de la certificación.
Hablando con los fundadores y responsables de las empresas certificadas, una cosa emergió con claridad: el relato ha cambiado. Hace unos años se oía a menudo «hemos elegido lo vegano porque el fundador creía en ello». Hoy se escucha «los compradores nos lo piden, los retailers lo verifican, los consumidores lo buscan».
Silvia Conconi, de Naturalia Tantum, lo dijo con una franqueza que vale más que mil diapositivas de presentación: «Hoy parece casi un pasaporte porque muchos lo tienen, pero nosotros lo hemos trabajado de verdad desde hace muchos años». La diferencia entre quien ha construido y quien ha seguido la tendencia se nota. Y Cosmoprof es uno de los pocos lugares del mundo donde esa diferencia es físicamente visible: en el stand, en los productos, en la forma en que las personas hablan de lo que hacen.
La certificación internacional VEGANOK responde hoy a preguntas que el mercado ya está formulando: a los compradores internacionales que llegan a Bolonia desde 68 países, a los distribuidores que deben justificar sus decisiones de surtido, a los consumidores finales que en 2026 no se conforman con un «natural» escrito en verde en la etiqueta.
3. La transparencia se ha convertido en el idioma de la feria. El vegano certificado lleva años hablándolo.
El hilo conductor de Cosmoprof 2026, que emergió también de los CosmoTalks, de los comunicados y de las conversaciones en los pasillos, fue uno solo: transparencia. Sobre los ingredientes, sobre los procesos productivos, sobre el impacto medioambiental. El consumidor global quiere saber de dónde proceden las materias primas, quién las ha trabajado, qué queda en el envase tras el uso. Una industria que durante años ha prometido mucho ahora tiene que demostrarlo.
La Directiva UE 2024/825 contra el greenwashing, con plazo de transposición fijado para el 27 de marzo de 2026, exactamente durante esta feria, ha llevado todo esto al plano normativo. Los claims medioambientales genéricos sin certificación reconocida ya no son solo poco convincentes: son no conformes.
Las empresas certificadas VEGANOK se sitúan ya exactamente donde se dirige el mercado, con un sistema documental que verifica los ingredientes y responde a las nuevas exigencias con pruebas concretas.
El momento que lo cuenta todo

Hay algo que ocurrió en esos cuatro días y que, más que cualquier dato, explica dónde se encontraba el mercado de la belleza vegana en 2026.
Cada vez que entregábamos a las empresas certificadas el cartón «Expositor Certificado VEGANOK», el que debía exponerse en el stand, visible para cualquiera que pasara, la reacción era la misma. Orgullo genuino. Ya fuera una empresa que lleva con nosotros 15 años o una realidad certificada más recientemente, el sentimiento era idéntico.
Vale la pena detenerse un momento en esto.
Exponer ese cartón en un stand de Cosmoprof significa hacer una declaración pública delante de compradores procedentes de 68 países, distribuidores internacionales, competidores, operadores profesionales de todos los segmentos del beauty. En una feria en la que todo compite por la atención, packaging, visual, lanzamientos, novedades, hacer visible la propia certificación es un acto preciso. De identidad.
Y la identidad, en el mercado de 2026, pesa más que cualquier claim. Porque los claims se escriben, se imprimen, se cambian. La certificación internacional VEGANOK se gana, se mantiene, se renueva.
Quienes expusieron ese cartón durante esos cuatro días le dijeron al mercado internacional una sola cosa: estamos aquí, sabemos por qué y lo podemos demostrar.
Empresas de dimensiones, historias y especializaciones completamente distintas, desde Professional Hair hasta Beauty & Spa, desde Contract Manufacturing hasta Cosmetics & Skincare, con el mismo signo de reconocimiento. La belleza vegana certificada ya no pide ser legitimada. Esa legitimidad ya se la ha ganado. Y ahora la muestra, stand por stand, pabellón por pabellón.