Con una votación histórica que podría inspirar a otras ciudades del país, Berkeley, en California, ha pasado a ser la primera ciudad de Estados Unidos en prohibir oficialmente las granjas industriales, conocidas como CAFO (Concentrated Animal Feeding Operations). Esta medida, llamada Measure DD, fue aprobada por el 60% de los votantes de Berkeley, un resultado trascendental que supone un posicionamiento firme a favor de los animales, el medio ambiente y la salud pública.
Measure DD: ¿qué implica la prohibición?
La medida prohíbe la construcción de nuevas granjas industriales en el territorio de la ciudad, garantizando que Berkeley siga siendo una zona libre de instalaciones CAFO. Actualmente, no existen granjas industriales activas en la ciudad; la última, una instalación para carreras de caballos que alojaba hasta 1,400 animales, cerró en junio tras años de polémicas debido a la muerte de cientos de caballos y la contaminación de la bahía de Berkeley con bacterias coliformes.
El Measure DD contó con el apoyo de varias organizaciones estadounidenses que impulsaron la recogida de firmas y promovieron la campaña para la votación. Este logro histórico subraya la urgencia de transformar el actual sistema alimentario, uno de los principales responsables del cambio climático.

¿Por qué es importante el Measure DD?
Las granjas industriales son instalaciones de gran escala donde miles de animales, como vacas, cerdos y pollos, viven confinados en espacios reducidos, bajo techo, sin libertad de movimiento durante la mayor parte de sus vidas. Este sistema no solo genera enormes cantidades de desechos que contaminan el agua y el aire, sino que también contribuye de manera significativa al cambio climático. Se estima que la ganadería en Estados Unidos es responsable del 38% de las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero extremadamente potente.
El impacto ambiental de las CAFO también se extiende a la crisis hídrica en California. Algunas instalaciones consumen hasta 4 millones de litros de agua al día, mientras que otras contaminan los acuíferos con fertilizantes químicos y estiércol. En un estado que sufre de sequías e incendios frecuentes, la prohibición de las CAFO en Berkeley representa un paso importante hacia la protección de los recursos naturales locales.
Derechos de los animales y salud pública
Las granjas industriales también plantean graves cuestiones éticas y problemas de salud pública. Si nuestra conciencia no es suficiente, la ciencia ha demostrado que los animales son seres sintientes, capaces de experimentar emociones, estrés y miedo. Sin embargo, millones de ellos son confinados y explotados, viviendo en condiciones de sufrimiento constante. Esta realidad, además de contradecir valores éticos, a menudo viola las leyes contra la crueldad animal, sin que se apliquen las sanciones correspondientes.
Además, las condiciones insalubres dentro de las CAFO representan un grave riesgo para la salud pública. Tres de cada cuatro enfermedades infecciosas emergentes tienen un origen animal, y muchas de ellas se generan precisamente en granjas industriales. En Estados Unidos se han identificado casos de gripe aviar y bacterias resistentes a los antibióticos en diversas CAFO, lo que aumenta el riesgo de nuevas pandemias, como la actual peste porcina africana (PPA) en Italia.

Un modelo para el futuro
Al decidir prohibir las granjas industriales, Berkeley ha dado un ejemplo sólido y valiente de cómo las comunidades locales pueden influir positivamente en el futuro de la industria alimentaria, promoviendo modelos sostenibles y respetuosos con los animales. La abolición de las CAFO en Berkeley simboliza un cambio, un avance hacia una sociedad en la que el bienestar animal, la protección ambiental y la salud pública estén en el centro de las decisiones políticas. La esperanza es que este voto se convierta en una fuente de inspiración para otras ciudades estadounidenses y, por qué no, europeas, animándolas a reflexionar sobre un modelo de producción alimentaria más ético y sostenible.
Crédito de la imagen de portada: yesonmeasuredd / Facebook
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