El mercado mundial de productos vegetales está registrando un crecimiento sin precedentes en los últimos años. Las previsiones indican que el sector global de los alimentos de origen vegetal alcanzará un valor de 61.300 millones de dólares en 2028, casi el doble respecto a hace apenas unos años. Este salto refleja una demanda creciente de alimentos y bebidas “cruelty-free” en todo el mundo. En el ámbito minorista, solo en Europa, el mercado plant-based tiene un valor aproximado de 5.800 millones de euros (dato de 2022), con un crecimiento acumulado del 21% desde 2020. Italia también está impulsando este auge: las ventas de alimentos de origen vegetal en el país alcanzaron los 680 millones de euros en 2022, con un incremento del 9% respecto al año anterior. Cifras como estas confirman que el veganismo ha dejado de ser una tendencia marginal para convertirse en una parte estable de la industria alimentaria global.

De opción de nicho a costumbre diaria
Junto con los ingresos, están cambiando también los hábitos de consumo. Aunque siguen siendo minoría quienes siguen dietas exclusivamente vegetarianas o veganas (alrededor del 9,5% de los italianos en 2024, de los cuales el 2,3% son veganos), se está produciendo un cambio significativo en las elecciones alimentarias cotidianas. Más de la mitad de los consumidores europeos de carne (51%) afirma haber reducido activamente su consumo, optando cada vez más por alternativas vegetales.
En países como Italia y Alemania esta tendencia es aún más pronunciada, con un 59% de la población que declara haber disminuido el consumo de carne. De este modo, se consolida el perfil del “flexitariano”, un consumidor que, sin renunciar por completo a los productos de origen animal, incorpora cada vez más alimentos vegetales a su dieta. Incluso quienes no descartan del todo los productos animales prueban las novedades veganas: desde hamburguesas vegetales por motivos de salud, hasta bebidas de soja o almendra por intolerancias a la lactosa o decisiones éticas. Según los datos de Eurispes, en Italia casi una de cada diez personas sigue una alimentación sin carne, y la población vegana se ha más que triplicado en la última década. El resultado es visible en las estanterías de los supermercados y en las cartas de los restaurantes: lo que antes era un estilo de vida minoritario se ha convertido en una elección cotidiana para un número creciente de consumidores.

Las categorías clave del boom plant-based
Según un informe del Good Food Institute, algunas categorías de productos veganos están impulsando especialmente este crecimiento. Las bebidas vegetales (leche de soja, almendra, avena, etc.) representan el segmento más consolidado: en Italia, las alternativas vegetales ya representan el 12% del mercado total de «leche». Solo en 2022, las ventas de estas bebidas superaron los 310 millones de euros. A continuación, encontramos las alternativas vegetales a la carne (hamburguesas, albóndigas, embutidos de legumbres, etc.), que generaron en Italia un volumen de negocio de 168 millones de euros en 2022, cifra que ascendió a unos 199 millones en 2023, con un crecimiento del 24% respecto a 2021. Estos productos imitan cada vez mejor el sabor y la textura de la carne tradicional y registran un crecimiento sostenido (+12% en 2022) gracias al interés tanto de omnívoros como de flexitarianos.
También están creciendo sectores que hasta hace poco parecían improbables: platos preparados veganos, quesos vegetales, helados y postres sin leche. Por ejemplo, las ventas de platos listos 100% vegetales aumentaron más del 15% entre 2021 y 2022, una señal de que los consumidores buscan conveniencia sin renunciar a lo vegetal. Los “quesos veganos” y los helados de base vegetal también están mostrando resultados positivos con crecimientos de dos dígitos, aunque partan de volúmenes más reducidos.
A escala europea, las categorías de mayor crecimiento desde 2020 han sido precisamente los platos preparados (+79%), los sustitutos vegetales del pescado (+326%, aunque siguen siendo un nicho) y los quesos veganos (+56%), lo que demuestra una oferta cada vez más variada. El panorama general confirma que las bebidas vegetales y las carnes vegetales son el motor del mercado, acompañadas por una infinidad de nuevos productos —desde yogures sin lácteos hasta sustitutos del huevo— que atraen a un público cada vez más amplio.
Las señales del paso de nicho a mainstream
Son muchos los indicios de que el veganismo ha salido del nicho para instalarse en el consumo general. Países líderes como Alemania y Reino Unido ya registran cifras de ventas millonarias: en Alemania, el mercado de productos de origen vegetal está valorado en unos 2.000 millones de euros (+16% en un año) y en el Reino Unido, en torno a los 1.000 millones. Italia ya ocupa el tercer lugar en Europa con sus 680 millones de euros anuales, superando a economías como Francia o España.
Incluso en Europa del Este se registran crecimientos impresionantes, como el +54% en Polonia, lo que demuestra que esta es una tendencia de alcance global. Otro signo revelador es la creciente presencia de productos veganos en las grandes superficies: hoy en día, los supermercados dedican espacios destacados a los productos plant-based, a menudo colocándolos junto a sus equivalentes tradicionales (por ejemplo, las bebidas de soja al lado de la leche de vaca).
En el sector lácteo italiano, como ya se ha señalado, los productos vegetales han conquistado una cuota de mercado significativa, algo impensable hace unos años. Además, la restauración colectiva y el fast food también se están adaptando: desde cadenas internacionales que incorporan hamburguesas y nuggets veganos a sus menús, hasta heladerías artesanales que ofrecen sabores sin lácteos. Incluso los grandes eventos feriales y mediáticos prestan cada vez más atención al fenómeno vegano. Como resume Sauro Martella, fundador de VEGANOK: “Las cifras demuestran que la transición hacia estilos de vida más éticos y sostenibles ya no es un asunto de nicho, sino un auténtico fenómeno global. Los consumidores eligen cada vez más productos que respetan la salud, el medio ambiente y los animales”.
En otras palabras, el veganismo en el sector de la alimentación y las bebidas ha pasado de ser una curiosidad para unos pocos a una nueva normalidad para muchos: un cambio cultural que ya se refleja cada día en el carrito de la compra.
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