En Italia, de norte a sur, la carne de caballo sigue considerándose parte de la tradición gastronómica: un plato “de excelencia” en Piacenza, una especialidad típica en Catania y en muchas zonas de Lombardía. Sin embargo, una gran parte de la ciudadanía cree que ha llegado el momento de decir basta a la matanza de caballos, una práctica que cada año provoca la muerte de unos 21.000 animales en el país. Todo ello en el marco de una cadena de suministro a menudo opaca, en la que no faltan el tráfico ilegal y los mataderos clandestinos.
Pero algo, por fin, empieza a cambiar. Animal Equality ha lanzado una nueva campaña para pedir la abolición definitiva del sacrificio de caballos en Italia. Con casi 200.000 firmas ya recogidas y una concentración celebrada en plena Piazza Duomo de Milán, los activistas han dado voz a quienes no pueden defenderse.
Una crueldad que no podemos seguir ignorando

Animal Equality ha documentado durante años la crueldad que se esconde tras esta práctica en países como España, México e Italia. Los vídeos recogidos muestran caballos golpeados mientras aún están conscientes, transportados durante horas sin comida ni agua, tratados como simples objetos en lugar de como seres sensibles capaces de sentir tristeza y dolor. Un infierno que comienza mucho antes de llegar al matadero.
Un trato que contrasta con los sentimientos de la mayoría de los italianos. Según un reciente informe de Ipsos, realizado en colaboración con Animal Equality, el 73 % de los encuestados siente empatía hacia los caballos y los considera al mismo nivel que a perros y gatos. Y, sin embargo, su destino sigue pendiendo de un hilo.

Aunque el consumo de carne equina va en descenso —solo el 17 % de los consumidores de carne la incluye en su dieta al menos una vez al mes—, Italia ostenta un récord difícil de justificar: Italia es el primer país europeo en consumo e importación de carne de caballo.
Propuestas en el Parlamento
Gracias a las más de 100.000 firmas recogidas con la petición —que ya se acercan a las 200.000—, también en el ámbito político se han empezado a mover las cosas. La diputada Carmen Di Lauro, miembro de la Comisión de Asuntos Sociales, ha presentado una interpelación parlamentaria dirigida al ministro de Sanidad para solicitar que los caballos sean reconocidos legalmente como “animales de compañía”. La iniciativa cuenta también con el respaldo de los diputados Andrea Quartini y Gaetano Amato.

Mientras tanto, el llamamiento de las asociaciones animalistas ha sido escuchado y ya se han presentado dos propuestas de ley que pretenden prohibir el sacrificio de todos los équidos en Italia. El objetivo es alinear la legislación italiana con la ya vigente en Grecia, donde desde 2020 caballos y burros están legalmente equiparados a perros y gatos.